Esta noche siento miedo acariciándome la piel, temor de decirte lo que siento, de que escuches lo que pienso.
La verdad es que si nos encerraran durante 48 horas en una habitación con vista al mar más hermoso del mundo, no sabría qué decirte; y si el sol iluminara tu rostro y mi silueta estuviera reflejada fugazmente en tus ojos, no sé si podría mirarte. Te has convertido en toda la confusión que necesito. No eres la pregunta ni eres una respuesta.
Eres uno o muchos momentos que no me atrevo a descubrir. Eres un latido acelerado que deja sin palabras. Incluso en sueños te transformas en pesadilla deseada, recurrente. Eres una idea enterrada bajo la piel, aferrada a las neuronas que no te pertenecen. Y me gustas.
Me seduces sin saberlo, con todas tus formas, apareciendo en las noches más extrañas, creando los instantes más inesperados y aún así nunca nos hemos descubierto a la mitad de un beso sorprendidos por no haberlo hecho antes.
Pero queda tiempo… aún puedo conocerte y atraparnos en una conversación de esas que enamoran como en la películas, aún podemos correr bajo la lluvia riendo de todo lo que no comprendemos, aún puedes encontrar el lugar perfecto en mi pecho para acomodar tu cabeza cuando te abrace en nuestro sillón favorito mientras vemos esa película de la que no paro de hablar; igual nos sobran amaneceres y atardeceres qué contemplar, las lunas llenas, las huellas en la arena, los pasos nocturnos por la ciudad, el aroma del café, los silencios sabios, los sabores compartidos, las fiestas improvisadas, las miradas privadas, las sonrisas públicas, las canciones más felices, las letras más profundas, los instantes tan deseados…
El sol que te espía por la ventana.
El vino que moja mis labios.
Los besos…
Nosotros.
Siempre he visto el amor desde un punto de vista incorrecto. No se trata de romance literario ni de instantes que parecen durar para siempre; no son las sonrisas cómplices ni el roce de la piel que saca chispas; no es la ilusión de una eternidad juntos, el amor verdadero tiene como síntoma la pérdida del egoísmo, cuando los dos están dispuestos a arriesgar todo por estar juntos pues, después de haberse conocido, una vida sin el otro es algo sin sentido.
Tras esa revelación, cuando V me confesó su plan de ir por ella ya no me pareció tan demencial, no necesitaba muchos motivos, sólo necesitaba cerrar los ojos y recordarla para saber que hacía lo correcto. Y yo iba a ayudarlo… cuando se trata de perseguir el amor a través del tiempo, yo… no soy el hombre indicado, pero no porque no lo hubiera intentado…
Now I am quietly waiting for
the castastrophe of my personality
to seem beautiful again,
and interesting, and modern.
The country is grey and
brown and white in trees,
snows and skies of laughter
always diminishing, less funny
not just darker, not just grey.
It may be the coldest day of
the year, what does he think of
that? I mean, what do I? And if I do,
perhaps I am myself again.
Al igual que con la muerte… no entiendo ese ya no estar… ya no hacer.
La gente parece lidiar correctamente con el fin de las cosas… y que algo termine no es el problema… lo complicado es continuar sabiendo que hay cosas que nunca más volverán a pasar…
Así son los besos de despedidas… son tan cínicos y malditos… un beso de despedida puede torturarte por siempre… ese beso representa el fin de algo importante. Ese beso existe porque la relación está obligada a desaparecer y es tan maldito que durante la duración del beso te hace pensar en que es el último… que no habrá otro… nunca más. Y no importa cuanto te rehuses a la idea… no habrá otro beso como ese en el futuro…
Y aparte… es un beso que se burla de ti… justo en tus labios… porque aparte de ser tan triste.. es muy delicioso.
Uno de esos besos me persigue esta noche… y lo odio tanto… tanto como odio a la dueña.. tanto como la quise.



